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Los participantes en un debate televisado difundido anoche por la segunda cadena marroquí "2M" han abogado por un enfoque global que tome en cuenta, además de los aspectos securitario y judicial, las dimensiones espiritual, económica y social, para extirpar la plaga del terrorismo.
En el marco de la emisión "Mubacharatan maakum" (...) sobre el tema "¿Por qué el terrorismo golpea de nuevo a Marruecos?", los participantes afirmaron que la erradicación del terrorismo requiere la instauración de un clima socioeconómico sano capaz de inmunizar a los ciudadanos desde los puntos de vista religioso y social.
Para Mohamed Darif, especialista en los grupos islamistas, "las células terroristas no se benefician de ningún apoyo popular en Marruecos". A este respecto, llamó a conservar esta especificidad trabajando al mismo tiempo para lanzar un debate público entre los distintos componentes de la sociedad en torno a esta plaga.
Por su parte, Mohamed Said Saadi, miembro del buró político del partido del Progreso y el Socialismo (PPS) y miembro del consejo de la ciudad de Casablanca (100 km al sur de Rabat), indicó que "la plaga del terrorismo es una reacción frente a la globalización, al liberalismo anárquico y a la proliferación de la pobreza y de la exclusión social".
La dimensión económica, consideró, "no es menos importante que la dimensión securitaria o espiritual ya que la precariedad facilita el adoctrinamiento de las categorías desamparadas, incrementa en ellas los sentimientos de odio y resentimiento y las incita a la violencia".
A su vez, Mojtar Bekkali, director de los asuntos generales en la Wilaya del Gran Casablanca, destacó que el atentado del 11 de marzo "ha de colocarse en su contexto real" y destacó que este acto "no fue programado para coincidir con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, sino se produjo por pura casualidad".
Recordando que el grupo terrorista al cual pertenece el kamikaze "es un movimiento de envergadura limitada", Bekkali indicó que la investigación reveló que a su salida de prisión, el suicida no sacó la lección necesaria y trabajó para constituir una nueva célula terrorista de 3 o 4 miembros sobre los cuales tenía un gran control".
El director del diario "Al Ahdat Al Maghribya", Mohamed Brini, precisó por su parte que "desde los años setenta, cada vez que Marruecos se encontraba en un cambio de dirección política o democrática moderna, se producían actos de violencia".
"Estos hechos ponen de manifiesto que existen algunas partes y personas que desean obstaculizar el proceso de edificación democrática y apertura en el cual el país se comprometió y trabajan por lo tanto para fomentar el extremismo y la violencia", dijo.
Mostafa Jelfi, del partido islamista moderado de la Justicia y el Desarrollo (PJD), afirmó que "el atentado del 11 de marzo en Casablanca es un mensaje dirigido a todos los marroquíes para llamarles a darse un tiempo de reflexión para hacer un análisis objetivo de lo que se produjo".
Un atentado terrorista sacudió el pasado 11 de marzo la capital económica. Un joven hizo estallar un cinturón explosivo en un cibercafé de Casablanca tras una altercación con el gerente del local. La deflagración causó la muerte del kamikaze y heridas a otras cuatro personas: el dueño, dos clientes y un cómplice del suicida.
Es el primer atentado terrorista en Marruecos después de los ataques suicidas que atormentaron la capital económica del Reino la noche del 16 de mayo de 2003 y que causaron 33 muertos además de 12 kamikazes y un centenar de heridos.
Tras estos ataques, las autoridades marroquíes han desmantelado varios grupos vinculados a las organizaciones terroristas como Al Qaeda y el Grupo argelino Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).
También, se aprobó una ley antiterrorista que reglamenta los juicios de los casos de terrorismo.
MAP 22-03-07
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